
El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó afectaciones en la infraestructura educativa de Armenia, por lo que desde la Alcaldía de Armenia, que direcciona el alcalde James Padilla García, se han impulsado acciones de acompañamiento socioemocional y de prevención en salud mental que ya venían desarrollándose por las nuevas disposiciones sobre educación socioemocional y prevención de la salud mental, incluidos los entornos digitales.
En tal sentido, la Secretaría de Educación Municipal, SEM, ha puesto como prioridad la necesidad de atender las consecuencias emocionales que una emergencia de esta magnitud puede generar en niños, niñas, jóvenes y en quienes los acompañan diariamente en las instituciones educativas.
“Uno de los primeros pasos después de la emergencia fue trabajar con docentes y directivos docentes, antes del regreso de los estudiantes. Durante cerca de una semana se desarrollaron acciones no solo dirigidas a brindarles acompañamiento, sino también a prepararlos para recibir nuevamente a los niños, niñas y jóvenes en las instituciones”, explicó Antonio José Vélez Melo, jefe de la cartera educativa.
Dentro de este proceso se implementaron herramientas de primeros auxilios emocionales, orientadas a que los docentes puedan desarrollar actividades que contribuyan a la recuperación emocional de los estudiantes y reconocer situaciones que requieran un acompañamiento adicional.
El trabajo se intensificó con el regreso presencial de los estudiantes, a partir del pasado 25 de agosto, y continúa actualmente con la red de orientadores escolares, mediante diferentes estrategias de prevención y acompañamiento socioemocional.
La apuesta parte de una premisa fundamental, que es fortalecer primero las capacidades emocionales de quienes están al frente de las aulas, lo cual permite generar mejores condiciones para acompañar a los estudiantes en un momento particularmente sensible para la comunidad educativa.
Así, mientras Armenia avanza en la recuperación de sus espacios educativos tras el terremoto, también mantiene una mirada sobre una dimensión menos visible de la emergencia: el bienestar emocional de quienes regresaron a las aulas y necesitan recuperar confianza, tranquilidad y seguridad para continuar aprendiendo.