La Corporación de Cultura y Turismo de Armenia invita a la comunidad a la exposición "Dibujo Vivo: La Plaza en Trazos", una iniciativa que reúne las obras de 24 dibujantes, entre ellos integrantes del movimiento Urban Sketchers versión Armenia, Quindío y otros artistas del departamento, quienes transformaron la plazoleta de La Quindianidad en un lienzo de memoria y encuentro. La inauguración se llevará a cabo el jueves 10 de septiembre a las 4:00 p. m. en este mismo espacio cultural.
Bajo la premisa de que la capital quindiana también puede comprenderse desde aquello que ocurre cuando alguien se detiene a observarla, este proyecto busca descubrir cuántas ciudades pueden existir dentro de un mismo espacio.
Cada propuesta parte de una mirada particular sobre la arquitectura, la vegetación, los personajes y las situaciones que configuran la vida cotidiana de la plaza, configurando una cartografía sensible en la que cada dibujo registra no solamente un lugar, sino también una manera particular de percibirlo, habitarlo y relacionarse con él.
La experiencia trascendió la realización de las obras. Durante las horas de trabajo en la plazoleta de La Quindianidad, quienes habitan cotidianamente el espacio se acercaron a preguntar qué estaba sucediendo. La presencia de los dibujantes despertó curiosidad, conversación e interés, permitiendo que el acto de dibujar se convirtiera también en un espacio de encuentro entre artistas y ciudadanos, cumpliendo así el propósito de la Corporación de Cultura y Turismo de llevar el arte a los espacios donde transcurre la vida diaria de los armenios.
"El dibujo deja de ser únicamente una práctica individual para convertirse en un ejercicio de relación. Mirar al otro implica reconocerlo; dibujarlo supone dedicarle tiempo y atención. De esta manera, la plazoleta se transforma en un lugar donde artistas y habitantes pueden reconocerse mutuamente a través de una práctica aparentemente sencilla, pero profundamente humana: detenerse a mirar", señalaron los organizadores.
Las 24 obras reunidas y exhibidas durante un mes, no pretenden ofrecer una representación definitiva, por el contrario, revelan su condición cambiante, diversa y múltiple. Los dibujos permanecen como memoria de ese instante, pero también como una invitación a mirar nuevamente, porque una ciudad está hecha de las personas que la ocupan, de las historias que allí suceden y de las miradas capaces de descubrir, en medio de lo cotidiano, aquello que merece ser recordado.