
El análisis del Observatorio Económico señala que la pérdida representa el 1,38 % valor agregado bruto de la de ciudad y destaca el papel de la infraestructura sismorresistente en la capacidad de respuesta de Armenia.
El Observatorio Económico realizó una estimación preliminar del impacto económico que tuvo en Armenia el sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El ejercicio, desarrollado a partir de un modelo de impacto económico aplicado inicialmente a Armenia, Pereira, Manizales e Ibagué, permitió extender el análisis a diferentes departamentos y municipios afectados por el evento.
De acuerdo con los resultados, Armenia registra una pérdida económica estimada en $108.100 millones, cifra equivalente al 1,38 % de la actividad económica de la ciudad y a aproximadamente 5,02 días de actividad económica. En el caso del Quindío, la pérdida estimada alcanza los $236.700 millones, equivalentes al 1,62 % de la actividad económica departamental. Armenia concentra el 45,6 % de la pérdida estimada del departamento.
El análisis muestra que el impacto económico de un evento de esta magnitud no está determinado únicamente por los daños físicos. La duración de las restricciones en las vías, la recuperación de los servicios públicos, la actividad comercial y el retorno a las actividades educativas son factores que pueden aumentar o reducir la pérdida económica final.
En Armenia, entre las situaciones identificadas se encuentran las restricciones en algunos corredores viales, las afectaciones en el sistema de acueducto y la continuidad de las actividades escolares bajo modalidad virtual mientras avanzan las reparaciones. El aeropuerto El Edén retomó sus vuelos comerciales desde el 11 de agosto, aunque continúa con limitaciones para operar como aeropuerto alterno.
El documento destaca, además, que la rapidez con la que se habilite la infraestructura será determinante para la recuperación económica. El día del sismo representa una parte de la pérdida total, mientras que una proporción mayor está asociada a las semanas y meses posteriores, por lo que las decisiones relacionadas con la recuperación de vías, servicios, comercio y actividades escolares pueden contribuir a recuperar parte de la producción afectada.
Uno de los resultados relevantes del análisis es el comportamiento de Armenia frente a lo que inicialmente predecía el modelo. La ciudad presenta una menor intensidad de afectación de la actividad económica que la estimada por la calibración del modelo, resultado que el estudio relaciona con el reforzamiento sismorresistente realizado después del terremoto de 1999.
Según el análisis, esta condición habría contribuido a que Armenia perdiera menos actividad económica frente a escenarios comparables con otras ciudades evaluadas. El documento aclara que esto no significa que la ciudad tenga una menor exposición a los sismos, sino que su infraestructura construida cuenta con una mayor capacidad para resistir este tipo de eventos.
El impacto económico también puede extenderse a los meses siguientes a través de diferentes canales. Entre ellos se encuentran el posible aumento en los costos de materiales y mano de obra para la reconstrucción, las restricciones al transporte de mercancías y los efectos sobre la actividad comercial. En particular, las limitaciones en corredores como Calarcá–Cajamarca y Armenia–Montenegro–Alcalá pueden incrementar los costos de transporte, mientras que una reducción temporal de la actividad comercial puede afectar el recaudo del impuesto de Industria y Comercio.
En el contexto departamental, Quindío presenta una pérdida estimada de $236.700 millones y se ubica en el quinto lugar entre los departamentos evaluados por intensidad del impacto, medida como proporción de su actividad económica, y en el sexto lugar por magnitud de la pérdida en pesos.
El Observatorio Económico precisó que todas las cifras son preliminares y podrán ser actualizadas a medida que se conozcan nuevos reportes oficiales sobre los daños y el proceso de recuperación. Por esta razón, los resultados deben entenderse como una primera estimación de la magnitud del impacto y no como una cifra definitiva.